La edad de oro

Hoy me desperté y no me reconocí,
¿quién es este reflejo en el espejo?
Intenté correr pero estas piernas,
que no son mías, no lo permitieron.
¿Cuánto tiempo llevo en cuerpo ajeno?
Tengo más preguntas que respuestas
y menos compañía que recuerdos.
De hecho, no encuentro a mi mujer.
Seguro se fue cuando se dio cuenta de que este no era su marido.
Puedo apostar que me busca en aquellos lugares que eran nuestros.
Estoy consciente del paso del tiempo,
pero de pronto se me vino tanto de golpe
que no me acuerdo hace cuanto que no soy yo.
Lo que pasa es que yo me recuerdo diferente, mejor parecido;
estas canas descuidadas y manos arrugadas no me sientan bien,
y el bastón que me hace compañía no es mi amigo, soy su prisionero.
Hoy es uno de esos días en los que la memoria no tiene nada almacenada,
En los que el último recuerdo que tengo es el dolor en la espalda que interrumpió mi sueño.
Los sueños son lo único que tengo.
Sueños de mi amada,
sueños en la playa,
nos sueño corriendo como en nuestra luna de miel.
Hoy es uno de esos malditos días en los que me gana el Alzheimer.
Hoy me desperté y amanecí con 92 años.
-PM



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