Hoy es lunes

Es la mañana de un día más, el perro está ansioso de dar la vuelta; salta sobre mi cama para avisarme que es hora de irnos al parque. -Este cabrón controla sus tiempos mejor que yo y ni siquiera sabe lo que es un reloj- Digo entre dientes mientras busco el calcetín que perdí entre las sábanas durante la noche. Estando en la esquina me doy cuenta de que no me puse una chamarra. Dicen que el frío entra por los pies pero que frías tengo las pinches manos.
Nuestras caminatas son terapéuticas, me sirven para darle calma al día que se aproxima a toda velocidad. Enciendo el cigarrillo que me abrirá el apetito y recojo con una bolsa de pan el deshecho del perro. ¿Quién lo imaginaría? El animal más listo del mundo reducido a un sirviente de otro que no puede ni hablar. Habrá que replantearse eso del humano como el ser más inteligente del planeta, creo que las mascotas nos llevan mucha ventaja.
Le sirvo su desayuno y envidio la facilidad de comer croquetas; al mismo tiempo que saco los ingredientes y utensilios para preparar mi omelette. Los lunes son días complicados para cocinar. El fin de semana cobra factura los platos y vasos; las cucharas y los tenedores escasean. Uno debe de hacer milagros para cocinar o hacerse de la vista gorda para fingir que aquella cazuela no está tan mal después de un trapazo.
Busco entre la ropa sucia un pantalón que de el gatazo y lo acompaño con una camisa, la menos arrugada. Hoy no me importa combinar rayas con cuadros, es lo que hay y ni modo. Me urge que sea martes, los días que vienen a la limpieza, pero hoy es lunes y tenemos que recoger el desorden antes de que venga Juanita a limpiarnos la casa.
-PM



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